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SANTO DOMINGO.- A la orilla de los ríos Ozama e Isabela se
observan diversos barcos varados, algunos de los cuales estándañados y
otros abandonados, acumulando basura y cuanto desperdicio arrastra el río.
Pero lo que llama la atención es que una de esas embarcaciones fue de
las que estuvieron a punto de chocar contra el puente flotante después que sus
amarras fueran desprendidas por los fuerte vientos de la pasada tormenta
Noel.
Esta embarcación es la Paco Rabanne, que funcionaba antes como una
discoteca y recorría la ribera del Ozama.
La nave, que lleva varios
días atada de un árbol y otros objetos, no tiene ningún tipo de seguridad. En
caso de producirse fuertes corrientes y crecer, el río podría arrastrar
nuevamente esa y otras embarcaciones que se encuentran a orillas de los
afluentes.
El Rubio, como el mismo se identifica y que reside en la
zona, dijo que la Marina de Guerra ha visitado en más de una ocasión la zona,
pero no ha encontrado al dueño de la embarcación.
Otros embarcaciones
están siendo desbaratando para ser convertidas en chatarra, o simplemente son
abandonados por sus dueños en cualquier parte del río.
De su lado, la
jefatura de la Marina de Guerra informó que solicitó a los propietarios de
embarcaciones que están ancladas en las riberas de ríos, muelles y fondeaderos
en todo el país que tomen las medidas de seguridad necesarias para evitar que
los fuertes vientos y la velocidad de las corrientes marinas, provocadas por
cualquier fenómenos natural, rompan sus amarras y queden a la
deriva.
Señala un documento de prensa que si esas embarcaciones quedan a
la deriva podrían causar daños. El vicealmirante Julio César Ventura Bayonet, a
través del vocero de la Marina, capitán de navío Benny H. Batista Castillo, dijo
que esa entidad hace la solicitud a los propietarios de las embarcaciones
abandonadas en los afluentes, muelles y fondeaderos del país amparada en las
facultades que le otorga la Ley 3003 del año 1951 sobre policía de puertos y de
costas.
El vocero de la marina de Guerra dijo que esa petición va
dirigida muy especialmente a los propietarios o personas encargadas de custodiar
embarcaciones surtas o abandonadas en los ríos Isabela y Ozama, en el trayecto
comprendido desde los puentes Francisco J. Peynado y La Barquita, hasta la
desembocadura del río Ozama.
Explicó que estas embarcaciones al
quedar a la deriva y sin control, además de convertirse en un momento dado en un
obstáculo para la navegación, pueden constituirse en un contaminante para el
medio ambiente.
El incidente
En octubre del año pasado, seis barcos
arrastrados por la corriente de río Ozama estuvieron a punto de chocar el puente
flotante que comunica al Distrito Nacional con Santo Domingo Este.
Las
naves fueron llevadas por las fuertes corrientes que causó la tormenta Noel. La
Marina de Guerra advirtió a los propietarios de la embarcaciones tomar las
medidas de seguridad para evitar que suceda una situación similar.
Estas embarcaciones al quedar a la deriva y sin control, además de convertirse
en un momento dado en un obstáculo para la navegación, pueden ser un
contaminante para el medio ambiente.
Fuente: Eldia.com.do
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