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El valle de Constanza en los últimos años sufre los males de la deforestación de las montañas que lo rodean. Esa deforestación se inició en la década de los años 50 con el aval de la dictadura de Trujillo, eliminando todos los pinos para obtener madera.
El problema actual que confrontan los productores de vegetales del valle es la carencia de agua para el riego de sus cultivos. Aunque ha proliferado en la horticultura de Constanza el riego por goteo, lo cual favorece grandemente el ahorro del agua, sigue siendo un factor limitante para el buen funcionamiento de las empresas de floricultura, horticultura e invernaderos.
Los productores del valle de Constanza son los que más tecnologías modernas aplican en sus cultivos. Se han empeñado en reforestar las lomas que rodean el arroyo Constanza, han creado brigadas de obreros que días siembran árboles especialmente de Pino Cccidentalis y otras especies, pagados por los integrantes de la Asociación de Horticultores del Valle, pero los resoltados no han sido buenos.
Macadamia y café
La macadamia es un árbol conveniente para reforestar. En primer lugar, se adapta a la altura de 1,200 a 1,600 metros sobre el mar a que están situadas las montañas. La pluviometría que exige esta planta es adecuada a la que ofrece Constanza. Otra ventaja es que en comparación con la especie que se está utilizando produce su primera cosecha de una fruta seca de exquisito sabor, muy apetecida en el mercado externo.
También el café tipo arábico tiene muy buen comportamiento productivo, bajo la sombra de la macadamia.
Cada árbol de macadamia puede producir de 60 a 100 libras, es decir, que en una tarea (6 árbol por tarea) se pueden cosechar seis quintales de macadamia. En el mercado internacional el kilo de macadamia cuesta US$15. El árbol de macadamia puede llegar a una altura de 20 metros, esto tiene por consecuencia que su sistema radicular se va a profundizar dentro del terreno, lo cual permite que el agua de lluvia penetre a través de las grietas que producen las raíces y se almacene a gran profundidad en todas esas montañas. El café sembrado intercalado a la macadamia, aunque es un arbusto pequeño, también favorece la penetración del agua y su almacenamiento en el terreno.
Injerto
Para lograr mejores resultados en el cultivo de la macadamia se recomienda propagar las plantas a través del injerto. Para esto se preparan semilleros de macadamia de la especie Tetraphila. Cuando las plantitas tengan aproximadamente un año se procede a injertarlas. El injerto más efectivo es el lateral o “enchapado”, aunque también se puede practicar el de púas, el de yemas y el injerto de aproximación.
Las plantas injertadas comienzan a producir a los 4 ó 5 años. En cambio, las obtenidas por semillas inician la producción a los 7 años y más. Lo importante del injerto además de reducir el tiempo de la primera cosecha es que logra unir dos cualidades muy importantes de las especies macadamia Tetraphila y la macadamia Integrifolia. Las plantas injertadas tendrán un sistema radicular bien extenso y profundo y la parte foliar producirá abundante frutos de muy buena calidad.
Apicultura
Otra empresa que los productores de Constanza pueden asociar a estas plantaciones de macadamia es la apicultura. Tanto la macadamia como el café son melíferas, que producen néctar y polen muy apetecidos por las abejas. La miel del café como de la macadamia son de muy buena calidad.
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